Una encuesta para una grave reflexión

Fernando Ónega
Fernando Ónega DESDE LA CORTE

OPINIÓN

21 jun 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Las encuestas no pueden ser peores para la idea que tenemos de España, que no es ni puede ser otra que la constitucional. Sondeo a sondeo, Cataluña se distancia. El difundido ayer, efectuado por el oficial Centre d?Estudis d?Opinió, hace encender las alarmas por lo que demuestra: que el independentismo claro y descarado sube en intención de voto y ganaría las elecciones a fecha de hoy. Ese independentismo está formado por Esquerra Republicana y las CUP, todavía más radicales. Por el contrario, y esto es un diagnóstico aún peor, los partidos que defienden la idea de España, el PP y el PSC, pierden votos en cada sondeo.

No es objeto de este comentario entrar en las causas. Se puede decir, como tantas veces, que es la consecuencia de la suprema torpeza de Artur Mas desde que convocó elecciones a partir de una simple manifestación. Pero hay una suma de datos que conviene no olvidar: al ponerse soberanista, Mas pierde a los independentistas de verdad, que se van con el original, y parece que son muchos; al querer abarcarlo todo, los socialistas pierden a los suyos de siempre, y está claro que el PP, a base del mantra de mantener un discurso único en toda España, pierde a la misma España. Brillante resultado. Cuando Rubalcaba y Rajoy quieran hacer un auténtico pacto de Estado, se encontrarán que no sirve para nada, porque solo representan minorías en Cataluña.

Pero no hay que entretenerse en buscar culpables. Eso es lo fácil. Lo alarmante es el rumbo y la velocidad que lleva el independentismo. Hace nueve meses era una manifestación. Después, una pérdida del miedo a la palabra independencia. Más tarde, la osadía en su planteamiento. Paralelamente, la Administración catalana se esmeró en construir elementos propios de un Estado. Y ahora nos encontramos con una sociedad que se decanta por quien propone la soberanía plena. Las encuestas no son más que la constatación de la eficacia de esos mensajes.

El Gobierno español no parece reaccionar para ganar a esa opinión que se aleja. Cree que todo se resuelve diciendo que aplicará la ley o confiando, quizá, en que un milagro resucite la idea de España en Cataluña. Y no, señores: eso no basta. Hace falta ensayar algún tipo de diálogo. Hace falta conseguir que los catalanes vuelvan a sentir que España les aporta algo. Hace falta que los partidos de matriz española refuercen su credibilidad y presencia. Y hace falta que alguien les explique que la independencia hoy va en contra del rumbo de la historia. O se hace eso, o hay que asumir el riesgo que supondrá Esquerra Republicana en el Gobierno: la posible proclamación de la independencia unilateral. Ese, no otro, es el gran problema de este país.