Si resulta que todos somos iguales ante la ley, y las presiones desde las más altas instancias no se hacen notar, es más que seguro que en caso de celebrarse juicio Urdangarin sea condenado a una pena importante. La Fiscalía pretende solicitar diecisiete años de prisión como autor de tres delitos fiscales, malversación, fraude a la Administración y prevaricación. Por este motivo, lo más sensato por parte del yerno del rey, dado lo meridianamente claro de los indicios, sería llegar a un acuerdo de conformidad con la Fiscalía y asumir con dignidad los aproximadamente cuatro años en que le quedaría la pena. Además, evidentemente, de verse obligado a devolver el dinero obtenido de forma tan irregular. ¿Tendría en ese supuesto que ingresar en prisión? Sí, pero no en la celda en que lo haríamos usted o yo. Ni tampoco comería el mismo rancho. Estaría lo imprescindible para que la Zarzuela hiciera las oportunas llamadas encaminadas a su excarcelación. Iguales sí, pero no tanto. Y cuando eso ocurra, a los españolitos se nos quedará cara de pardillos y seguiremos declarándonos juancarlistas por los grandes servicios prestados a España por su majestad. Siento lo que está pasando su familia. Pero, por el bien de la Corona, no mueva demasiados hilos. Sería una vergüenza.