Pasó el mes de abril y el día del libro. Y oímos la pregunta que tanto se repite en esa fecha: ¿Por qué nos gusta tanto leer? Los cuentos encantan a los humanos, desde que el mundo es mundo. ¿Por qué necesitamos la representación de otras vidas? ¿Nos gusta que nos mientan? ¿O solo es la necesidad de ejercer de vampiros sin colmillos y saciarnos con otras historias que completen la nuestra? Así es que nos gusta leer. Disfrutamos con el teatro. Nos encantan las películas. Todo, libros, cine, cómic, todo es ficción. El ser humano al abrir un libro o ir a un cine a veces quiere evadirse. Otras solo reconocerse. Es una manera de olvidar quiénes somos y cuáles son nuestras circunstancias. Pero la ficción es también una gran agencia de viajes. Es la manera más rápida, junto con la de cerrar los ojos y soñar, que hay de subirse a un tren o de pillar un avión para visitar otro continente. Y otros contenidos. Dicen que necesitamos otros relatos para poner distancia. Para buscar la perspectiva cuando los tragos que nos tocan son amargos y el licor del destino es difícil de asumir. Y los libros y las películas están ahí para saber que todas las caídas pueden amortiguarse. Y que después de caer, si hay aliento, solo queda levantarse.