Todo falso

Carlos Agulló Leal
Carlos Agulló EL CHAFLÁN

OPINIÓN

05 abr 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

La consigna vale para todo. Siempre hay que negar la evidencia. Esto no es lo que parece, le dice el marido del chiste chusco a la esposa cuando lo sorprende en posición irrefutable y en extraña compañía. «Tú di que todo es falso y échame a mí la culpa», le recomienda el exalcalde de Madrid Álvarez del Manzano a Ana Botella, regidora de la capital, esposa del expresidente Aznar y alumna junto a su marido de unas clases de golf que, presuntamente, se pagaron con cuartos de las arcas públicas. Todo es falso, salvo algunas cosillas que se han ido publicando, reconoció Rajoy -más en un desliz que en un arrebato de sinceridad- cuando en aquellos primeros días de calvario se le preguntó por los papeles de Bárcenas.

Hay una segunda fase en la táctica de la negación. Advertir que se emprenderán acciones legales contra quien ose insistir en lo que se rechaza por falso, que puede serlo, claro, por mucho que las pruebas le den apariencia de verdad. Una técnica bien conocida por los políticos, pero depurada y aplicada hasta colapsar los juzgados por esos personajes que se destripan en los platós de televisión.

Y aún podría haber una tercera fase en el proceso. Sugiere el actual presidente de la Comunidad de Madrid que hay que poner límites a la libertad de prensa e impedir, por ejemplo, que llegasen a ver la luz las fotos de la infamia, las que se tomaron hace veinte años a Marcial Dorado en compañía de un futuro presidente de la Xunta. ¿Está, quizás, proponiendo el sucesor de Esperanza Aguirre el restablecimiento de la censura previa? De ese modo sí que se consolida el estado de la falsedad absoluta.