Entre los gigantes de la actualidad, siempre aparece un oasis de ficción. A veces la ficción es mucho más que un espejismo. A veces la ficción es encontrar un vídeo de los cantantes gallegos Xoel López e Iván Ferreiro, que cantan mano a mano en una playa. Uno frente al otro sentados en el trono de arena, como por azar, y haciendo juntos la versión de Tierra, de Xoel López. Son cuatro minutos, pero, como todas las buenas canciones, es una eternidad, un día y setenta noches. Hablan de melodías, de guiones, de rimas, de sinfonías. O sea, de sentimientos, de sensaciones, de corazones que son esponjas de mar. Está Xoel con una guitarrita. Y al fondo hay unos críos. Y está la voz de Iván Ferreiro, tan suya, tan juguetona como él. Y los dos se dicen, se cantan, se preguntan: «Sin las palabras, dime, ¿qué nos queda?». Es un videoclip de Tierra subtitulado Sesiones ligeras, pero es en realidad arena que corre por el cuello del reloj de arena de la vida: «La vida siempre tiene algo que supera cualquiera de mis fantasías». Nunca tirar la toalla. Ni en la playa. «Sé que el mundo seguirá girando solitario, y lo intento cada día». ¿Almas o estrellas de mar?, en un momento hermoso en esa televisión planetaria de Internet.