Tiene de todo y ahora cincuenta años. Es una leyenda viva. Y hasta se permite bromear con volver a la pista y la canasta con su medio siglo a cuestas. Todos los jugadores lo adoran y quieren ser como él. Jordan abrió muchos caminos. Algunos con imágenes increíbles para el recuerdo con sus victorias que le llevaron a lucir hasta seis anillos de campeón y dos medallas de oro en olimpiadas, y otros muy interesantes en los patrocinios deportivos. Tras su retirada temporal para jugar al béisbol, Jordan se convirtió en una máquina de facturar dinero. Pero lo más curioso de este hombre es que aún hoy es imagen de importantes multinacionales y logra contratos más altos que jugadores en activo. O cuando menos se codea con ellos. Dicen las estadísticas que Jordan todavía anda por los cincuenta millones de dólares en contratos al año. No está mal para alguien que hace años que no viste de corto. Encima acierta con algunos negocios tanto como hacía con las canastas y tiene restaurantes y hasta un concesionario de coches. El hombre que ganó hace 25 años el que dicen que fue el concurso más espectacular de triples sigue llevándose los millones también de tres en tres.