¿De quién es la verdad?

Xose Carlos Caneiro
Xosé Carlos Caneiro EL EQUILIBRISTA

OPINIÓN

Mañana comienza el cónclave del que saldrá nuevo papa. No es asunto baladí para los gallegos. En nuestra historia, la Iglesia católica ha desempeñado un papel primordial. La inquina de lo políticamente correcto, tan alentada por algunos Gobiernos, ha propiciado conductas impropias de una sociedad avanzada y culta. Se ha denostado a la Iglesia. Se ha fomentado la mofa y befa de los creyentes. Se ha generalizado lo particular y, así, asuntos reprobables cometidos por unos pocos han sido motivo de imprecaciones al conjunto de la Iglesia. La gente cree o no cree, y una u otra opción son igual de respetables. Pero no es esa la realidad. Los que piden tolerancia suelen ser los más intolerantes e intransigentes cuando se habla de cuestiones espirituales. Para la progresía, el Espíritu Santo es causa de mojiganga. Los creyentes, sin embargo, no se burlan de las tesis de índole materialista que preocupan al dogma de la izquierda: desde la lucha de clases, fomentada incluso con tensión bélica, al paraíso marxista. La tolerancia se ha deshilachado en este país, y la grey del progresismo (con el mundo de la cultura a la cabeza) ha tenido parte de culpa. Los creyentes quizá no posean la evidencia absoluta, es lícito pensarlo o escribirlo. Tan lícito como negar que los no creyentes, y su relativismo obcecado, sean depositarios de la última verdad.