Urge saber

Carlos G. Reigosa
Carlos G. Reigosa QUERIDO MUNDO

OPINIÓN

11 feb 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Llama la atención que algunas fuerzas políticas que exigen el esclarecimiento de las cuentas del PP se apresuren a pedir elecciones anticipadas o la dimisión de Rajoy antes de que nada se haya podido esclarecer. ¿Acaso temen que no se descubran irregularidades y quieren beneficiarse de la incertidumbre actual y del consiguiente o derivado cabreo social? No hay duda de que el PP debe aportar pruebas irrefutables sobre el buen uso de sus dineros. Para ello ha de desenredarse la «madeja Bárcenas», lo cual puede llevar un tiempo que siempre nos parecerá excesivo. Los ciudadanos queremos saber la verdad cuanto antes, para no estar a merced de opinantes interesados.

Lo ocurrido no debiera haber podido suceder, pero ha sucedido y afecta directamente al PP, por ello le corresponde a este partido hacer el aporte de pruebas. Entre tanto, las sospechas son inevitables, pero no justifican una dimisión ni un adelanto electoral. Hace algo más de un año que los populares obtuvieron una mayoría absoluta, justamente por el desmorone de otras fuerzas, sobre todo del PSOE. No tiene una justificación social ni política buscar precipitadamente la revancha. Este país -más maduro y prudente que las fuerzas políticas que lo representan- tiene derecho a exigir el esclarecimiento de los hechos, tiene derecho a saber la verdad. Entre tanto, nadie debería ceder a la tentación de tomar atajos peligrosos, que a veces se pagan caros. Que cada palo aguante su vela, y al que Dios se la dé, san Pedro se la bendiga.

El presidente Rajoy ha lanzado un mensaje categórico, que era justamente el esperado. El resultado fue el previsto: unos le han creído y otros no. Y es que ya no se trata solo de palabras, sino de pruebas. Yo le he creído en lo que dijo y me ha confundido con lo que calló, por eso es aún más acuciante esclarecerlo todo judicialmente, para superarlo. El tiempo alimenta la ira de unos ciudadanos que se sienten burlados y que, acogotados por los graves efectos de la crisis, se pronuncian con justificable dureza. ¿Por qué no ahorrarnos este tiempo de vacilaciones y de afirmaciones interesadas? ¿Por qué no agilizar los procesos? Muchos ciudadanos lo agradeceríamos. Seguro.