03 feb 2013 . Actualizado a las 01:13 h.
Rajoy, a su manera, quiso ser contundente. Pero no llega. Con su intervención de ayer, atrincherado tras las cámaras y evitando la exposición a cualquier pregunta, pretende que hagamos un auto de fe en su palabra. Pero no es suficiente. El presidente apela a conspiraciones, presentará sus declaraciones de la renta y mostrará su patrimonio. Pero sigue siendo poco. Necesitamos algo que no deje lugar a la duda.