P uede que haya sido el excesivo alcohol de las doce uvas, pero lo cierto es que ahora vemos el porvenir con mayor nitidez. Tiene razón Rajoy; nuestro futuro está en las privatizaciones. Si queremos eficacia, ahorro y buena gestión hay que privatizar. Si queremos exigir resultados, tenemos que privatizar.
Las experiencias de privatización de trolebuses, trenes, aviones, autopistas, cigarrillos, loterías, teles, petróleo, telefonillos, bancos, gas y electricidad nos demuestran que la cosa va mucho mejor en manos privadas. Y ya verán ahora con la sanidad lo que mejoramos. O lo que mejoran las funerarias. Así que hay que continuar por esa senda. Para rentabilizar la gestión, promover el ahorro y echar fuera a los ineptos que se aposentan en lo de todos. Hablando de ineficacia, ¿cuánto podríamos ahorrarnos privatizando al Gobierno, con el presidente y todo su Consejo? ¿Y si lo hacemos con el Parlamento, el Senado y los piezas autonómicos? ¿Y cuánto ganaríamos en eficacia y en euros si ponemos en su lugar a profesionales eficientes, diligentes y respetuosos con quienes les pagan? ¿Y si privatizamos los partidos?
Así que apoyemos firmemente la cruzada por las privatizaciones. Es el futuro. Eso sí, ahora hay que empezar por ellos. Por salud mental.