Y no sabemos, 2012, quién fue el asesino


E l pasado viernes, mientras escuchaba a nuestros políticos, pensaba que no pudieron escoger mejor día para despedir año: el de los inocentes. Rajoy pedía comprensión, y yo que él comprenda a los que no lo comprenden, especialmente funcionarios y pensionistas, por no hablar de parados que tienen nombre y apellido, hijos, y apenas tienen futuro. Rubalcaba también declaraba y yo me preguntaba, como hago siempre, por qué. Es la única pregunta que se me ocurre cuando lo veo en el televisor, o en los periódicos: ¿Por qué? Pero Rubalcaba, empeñado como Mourinho en seguir destrozando la institución que dice amar, continúa y persevera, sin dejar paso, convirtiendo al gran PSOE en un partido de márgenes, minúsculo e irrelevante. Y pensando todo esto pensé también en El asesinato de Roger Ackroyd, que es una novela de Agatha Christie que tienes que leer un par de veces por lo menos para saber, de verdad, quién es el asesino de Roger Ackroyd. A lo largo de la novela salen a la luz todo tipo de vicios y vicisitudes de los protagonistas. Pero el asesino, el verdadero asesino, está oculto. A ustedes y a mí nos sucede lo mismo: no sabemos aún quién nos ha traído hasta aquí. O sea, que hoy se va 2012, y desconocemos los verdaderos culpables: entre otras cosas porque ninguno de ellos está donde debiera, entre rejas. Quizá a partir de mañana mejore nuestra suerte. Ojalá, 2013.

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