Núñez Feijoo, el gestor y la gestión

Xose Carlos Caneiro
Xosé Carlos Caneiro EL EQUILIBRISTA

OPINIÓN

La política ha fracasado hace tiempo. En nombre de ella se han llevado a efecto algunos de los desmanes, extravagancias o desatinos, más sobresalientes de nuestra historia. En nombre de ella, y democráticamente, hemos vivido el septenio ominoso de Zapatero o el cesarismo autocomplaciente de Aznar. Los políticos se han dedicado a la política (su política) y apenas se han preocupado por las estructuras. En años de holgura y opulencia, en vez de reformar, han tirado del hilo del despropósito. En años de escasez, como estos, cargan sobre la clase media el yerro de su anterior falta de perspectiva.

Núñez Feijoo es verso suelto en esa cantata. Incluso, en la anterior campaña electoral, contempló cómo la oposición pretendía deconstruir su mayor virtud: la diligencia en la administración del dinero público. Unos, pretendiendo zaherirle, lo llamaban gestor; otros, contable. Craso error (uno más) de esta oposición desnutrida. Y lo digo porque lo que la ciudadanía precisa es más gestores y menos políticos; gerentes, no demagogos.

Conocimos estos días datos, categóricos, sobre un asunto primordial: Galicia cumple objetivos de déficit, ahora y antes, y aumenta su diferencial positivo en deuda con respecto a la media de las autonomías. Solo si somos capaces de equilibrar ingresos y gastos, como intenta cualquier familia, seguiremos construyendo país. A la política le faltan gestores. Y le sobran políticos. Es mi opinión.