E l miércoles, a las once de la mañana, según las previsiones oficiales, el comisario europeo Joaquín Almunia comparecerá para dar a conocer los planes de futuro de las entidades nacionalizadas. Dos se subastarán al mejor postor, y dos seguirán vivas. Entre estas últimas, Novagalicia -por la que nadie daba un duro-, que se constituirá como banco puente. Viable, en definitiva. De compañera de viaje tendrá a Bankia. A ambas les toca ajustar machos. A cambio de recibir una barbaridad de dinero europeo, tendrán que hacer un ajuste laboral de 8.000 personas. Lo que lisa y llanamente se llaman despidos. Sobre estos hombres y mujeres recaerá la reestructuración más dura. Ellos son muy importantes. En este contexto, la voluntad de pacto es fundamental.