22 nov 2012 . Actualizado a las 07:00 h.
La excusa barata es que las nuevas tasas judiciales servirán para disuadir a quienes denuncian por denunciar. La cara realidad es que ponerle precio a la justicia es repartir todavía más injusticia. Llegará un día en el que el Gobierno castigue con una tasa el hecho de que la gente muera. Y el ministro de turno explicará que la ponen para disuadir a aquellos tentados por el insolidario capricho de irse al otro barrio.