Espectacular

Mariluz Ferreiro A MI BOLA

OPINIÓN

31 oct 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Espectacular. Esa es la palabra que le inspira al ministro Arias Cañete el futuro del campo español. Según la Real Academia Española, espectacular es aquello que «tiene caracteres propios de espectáculo público». Si se recurre a otros diccionarios, la palabra tiene un ramillete de sinónimos para todos los gustos. Espectacular es sinónimo de aparatoso, llamativo, sensacional, colorista, fastuoso, espléndido, grandioso, sensacional y dramático. Cierto es que el campo español tiene mucho de llamativo. Va desde el exportado aceite de oliva a los grelos de la abuela, pasando por la naranja o el pepino (cuya existencia se complicó hasta límites insospechables en los últimos tiempos sin que Alemania acabara de aclarar su particular Expediente X, ese triángulo de las verduras). Tremendamente llamativo es que en la misma leche en la que se ahogan los productores naveguen viento en popa ciertos empresarios y floten cómodamente los gigantes de la distribución como si se tratara del Mar Muerto. Sensacional es, sin ninguna duda, el margen de diferencia entre el precio que se le abona al que cultiva ese milagro resultón llamado tomate y el de la factura que paga después el consumidor en el supermercado. Colorista, como mínimo, es que al ganadero se le pague la carne como hace diez años y el chuletón y el entrecot no hayan dejado de cotizar en los restaurantes. Grandioso era el número de habitantes de las zonas rurales en otros tiempos. Espléndido es que Arias Cañete, ministro del ramo, considere espectacular el futuro del campo partiendo de este presente. Dramático es el adjetivo más cercano a la realidad.