Quiere estudiar: ¡matadla!

Yashmina Shawki
Yashmina Shawki CUARTO CRECIENTE

OPINIÓN

Era una criminal. Una delincuente tan sumamente culpable que no fue necesario detenerla, presentar cargos contra ella, aportar pruebas y hacerla afrontar un juicio. Era tan peligrosa que fue preciso un tipo con una pistola para intentar acabar con ella y el horror que propagaba. Y así se hizo. Un barbudo se acercó a su escuela, preguntó a algunas compañeras quién era para asegurarse y le descerrajó un par de tiros. La blasfema reunía en su persona todos los atributos propios de una pecadora irredenta: ser una adolescente de catorce años, tener el terrible deseo de aprender y que otras niñas como ella pudieran acceder a la educación.

Malala Yusufzai nació en 1998 en Mingora, en el distrito pakistaní del Swat y se hizo famosa en el 2009 por su blog en la página de la BBC en urdu -lengua mayoritaria en Pakistán-, en el que abogaba por la educación de las niñas y criticaba el régimen de terror impuesto por los talibanes pakistaníes en su zona. Aunque parece que ha sido operada con éxito, no podemos saber si sobrevivirá ni en qué condiciones. Pero Malala, quien ya era una heroína antes de ser tiroteada, ahora se convertirá en un icono de la guerra por los derechos de las mujeres que se cobra miles de vidas todos los días en todo el mundo y que, a pesar de todo, parece recrudecerse cada vez más.