El elevado coste de la electricidad está detrás del ultimátum de Alcoa a las autoridades para que se aplique una tarifa reducida a la elevada cantidad de energía eléctrica que la empresa consume para producir aluminio. Si el 5 de octubre no está resuelto el problema, empezarán a apagar las cubas electrolíticas para caminar hacia el cierre definitivo. La sombra del esperpéntico caso del Casón planea de nuevo sobre la factoría de San Cibrao. Entonces se apagaron las cubas a consecuencia del miedo irracional, fruto de una ignorancia supina.
El problema actual está en que, para producir aluminio por electrolisis, se necesita mucha energía eléctrica, que el precio del aluminio ha bajado y sigue bajando y que, por el contrario, el precio de la electricidad sube. Así no le cuadran las cuentas a la Alcoa que amenaza con cerrar San Cibrao. Si la política siguiese siendo el arte de gobernar a los pueblos y no la chapuza continua y continuada con la que nos desayunamos cada día, las autoridades deberían encontrar una fórmula creativa para solucionar el problema de Alcoa y mantener así los puestos de trabajo de una de las escasas industrias que todavía perviven en Galicia.
Hace unas fechas, estando en Sicilia, los periódicos italianos llevaban a la primera página las protestas airadas (en Roma) de los trabajadores de Alcoa. Allí la fábrica cierra. Señores políticos, ¡estrújense las meninges y solucionen el problema!