Desamparados

Tino Novoa EN LA FRONTERA

OPINIÓN

la seguridad en la aviación es tan extrema que es inconcebible que un simple fallo humano desencadene un accidente. Los protocolos y sistemas de seguridad están pensados para prevenir los errores y, en todo caso, evitar que la sola mano del hombre provoque la tragedia. Por eso, cuando ocurre un siniestro las causas nunca son únicas ni, por supuesto, exclusivamente humanas. Especialmente cuando se repiten. Algo debería haberse aprendido del accidente de Detroit de 1987, y algo habría que preguntarles al fabricante, al operador y a Aviación Civil sobre las medidas adoptadas para evitar otro. La teoría dice que la vía civil repara el daño causado mientras que la penal castiga al infractor del delito para prevenir su repetición. El sobreseimiento de la causa penal en nada va a ayudar a ese objetivo, porque se limita a culpar a los pilotos y deja sin respuesta preguntas esenciales. Y si el Código Penal proteje los intereses sociales más importantes, ¿qué hay de más valor que una vida? ¿Y 154? Da la impresión de que la Justicia se ha desentendido de las víctimas y nos ha desamparado a todos.