La lección


Tiempo atrás recordaba, con esa memoria prodigiosa con la que nos sorprendía cada día, que la suya «fue una generación que vivió volcada hacia el futuro», porque «teníamos fe en el futuro libre de los seres humanos». En unos tiempos convulsos, de desazón y desánimo; en unos tiempos en los que somos incapaces de ver con claridad el horizonte, lo que Santiago Carrillo nos deja de herencia bien pudiera ser esa idea suya de mirar siempre hacia adelante. Y de batallar por el mañana. Hoy su figura será elogiada hasta por quienes vivieron de denigrarlo y maltratarlo, pero casi nadie querrá asumir que nos estamos labrando un futuro muy alejado del que don Santiago soñaba y por el que se había comprometido. Un futuro en el que no tenga cabida la carroña.

Esa es la gran lección que nos deja.

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La lección