Podemos decorarla como más nos guste. Y utilizar todos los términos que nos resulten más amables. Amistosa, confianza, espaldarazo, todo lo que queramos. Porque en el fondo sabemos que no ha sido un encuentro de tú a tú. Ha sido, eso sí, una genuflexión de Rajoy ante Merkel y de España ante Alemania. Un a mandar señorita, que para eso estamos.
Frau Angela vino a pasar revista. A recordarnos que tenemos que hacer lo que nos han marcado y a ver cómo llevamos de aprendida la lección. Y Rajoy le ha explicado minuciosamente cómo van las cosas y tranquilizado con un «no duden que seguimos haciendo los deberes».
Da tanto rubor escuchar a De Guindos decirles sumiso a los alemanes ustedes sí que son listos que hace diez años que hicieron lo que ahora vamos a hacer nosotros y no se preocupen que España hará el mayor ajuste de la OCDE, como ver la devoción, la entrega y la fascinación con la que todos, incluidos los plumillas, hemos admirado y ensalzado el detalle de Merkel de venir a vernos. Rajoy no miente. Nos aseguró que nunca iría a Europa a que le marcasen lo que tenía que hacer. Y lo cumple. No hace falta que viaje. Vienen a decírnoslo aquí. Y debió de regresar satisfecha la frau. Porque la tropa está formada y en perfecto estado de revista. Cumpliendo las órdenes.