Feijoo les da una alegría a sus dos competidores

Roberto Blanco Valdés
Roberto L. Blanco Valdés EL OJO PÚBLICO

OPINIÓN

El presidente de la Xunta manejó ayer tres argumentos para justificar el adelanto de las elecciones autonómicas: según Feijoo, el adelanto asegurará que quien apruebe el presupuesto sea quien habrá de gestionarlo en el 2013; despejará las dudas sobre el liderazgo en el PSdeG y el BNG, lo que, estima el presidente, facilitará un acuerdo entre los tres grandes partidos gallegos para luchar contra la crisis; y, finalmente, evitará que toda España viva en un inoportuno clima electoral desde finales de octubre (en que celebrarán autonómicas en el País Vasco) hasta principios de marzo, cuando, de no haber habido adelanto, deberían haberse celebrado las gallegas.

Aunque de diferente peso, los argumentos presidenciales son todos atendibles, pero no eliminan, sin embargo, dos hechos evidentes: que Feijoo siempre había manifestado su voluntad de agotar la legislatura y que no se dan en Galicia, al contrario que en el País Vasco, la circunstancias que exigen inexorablemente un adelanto electoral: la pérdida por el Gobierno de la mayoría que parlamentariamente lo sostiene.

Así las cosas, lo más previsible habría sido que la disolución anticipada de la Cámara gallega -escasamente significativa en realidad, pues estamos hablando de poco más de cuatro meses- llevase a los líderes del PSdeG y el BNG a poner a caldo al presidente, algo que no ha ocurrido por la sencillísima razón de que, aunque por distintos motivos, los dos están encantados con el adelanto electoral.

A Pachi Vázquez le ha quitado de delante Feijoo la posibilidad de hacer unas primarias a las que les tenía más miedo que a un nublado, dada la posibilidad de que concurriera a ellas José Blanco. Y aunque es cierto que Vázquez aún tendrá que pasar el sábado el mal trago del comité nacional que lo confirme como candidato socialista, el riesgo de salir trasquilado tras haber ido a por lana disminuye ahora de forma sustancial.

La alegría del Bloque, que Francisco Jorquera apenas pudo ayer disimular, es consecuencia de que el adelanto deja casi sin tiempo a los escindidos del BNG para montar una candidatura alternativa con posibilidades reales de disputar el voto nacionalista a quienes lo han concentrado hasta la fecha.

Cabe la posibilidad de que esas dos razones (evitar el desembarco de un candidato socialista con más posibilidades de ganar que Pachi Vázquez y dificultar una reorganización del campo nacionalista que le permitiera crecer en votos y en escaños) sean las que, a la postre, han decantado la decisión presidencial de adelantar. La otra explicación -adicional o alternativa- es, desde luego, mucho más preocupante para los llamados a las urnas el día 21: que ese adelanto haya sido decidido, tras las consultas con Rajoy, a la vista de las previsiones económicas para los próximos seis meses.