Las palabras son importantes. Y más aún si quien las usa es un político. Porque un servidor de lo público debería tener el suficiente control sobre ellas como para no causar ni alarma, ni mofa, ni desencanto, ni indignación cuando intenta comunicarse con la ciudadanía.
El diputado Collarte ha sido vituperado por lamentar que las pasa canutas para llegar a fin de mes a pesar de sus 5.100 euros. Puede que estemos ante una pifia dialéctica, o ante solo una metedura de pata. Pero hay algo más deplorable, viendo la naturalidad con la que se expresó el político. Y es que considera digno de destacar que se paga la comida, la cena y la gasolina, al igual que todo hijo de vecino. Habrá que agradecerle la aclaración. Y habrá que suponer que las cañas se las pagará de su bolsillo, si su delicada situación se las permite tomar.