Las urgencias del municipio

X. Álvarez Corbacho LA ACTUALIDAD

OPINIÓN

¿Aprovecharán alcaldes y alcaldesas las lecciones básicas que proporciona la crisis económica? Porque esta crisis muestra a todos (munícipes y ciudadanos) las debilidades presupuestarias e institucionales que impregnan y caracterizan a la Administración municipal. Por eso la primera lección que debemos aprender es saber como éramos antes de la crisis y que cosas se hacían mal. La segunda lección es diferenciar las debilidades estructurales que son previas a la crisis, de las grietas adicionales que tienen su origen y razón en la misma. Finalmente habría que pensar sobre el futuro del municipalismo gallego, a fin de construir instituciones que sean realmente útiles para la convivencia y el bienestar social.

La primera lección dice que en gran parte de los municipios inferiores a 5.000 habitantes la demografía está desajustada con el territorio (población decreciente, envejecida, dependiente y dispersa), advirtiéndonos también de problemas y disfunciones relevantes protagonizados en los espacios más dinámicos del ámbito municipal (áreas urbanas).

Además, el 78 % de nuestros municipios siguen sin estar normalizados tributariamente con respecto a las cifras medias que lucen los municipios españoles de población similar, circunstancia que da lugar a un raquitismo presupuestario estructural que ningún Gobierno (central, autonómico o provincial) intentó corregir de verdad. Esta lamentable singularidad presupuestaria de los municipios gallegos aflora una cultura política vieja, paternalista y clientelar cuya superación exigirá pedagogía, tenacidad, incentivos y tiempo.

La segunda lección debe explicar los efectos específicos que introduce la crisis vigente en el presupuesto municipal, ampliando en su caso los deterioros ya existentes. Así, en materia de ingresos, la crisis reduce los recursos urbanísticos, las transferencias y subvenciones y el endeudamiento público. Todo ello exige reducción importante en el gasto para equilibrar el presupuesto, afectando básicamente a las retribuciones públicas, a la compra de bienes y servicios y a las inversiones.

En este sentido, la asfixia financiera del municipio puede resultar insoportable, lo que no debiera generar desorientación sobre el origen y consecuencias de los deterioros mencionados.

La tercera lección mostraría qué ideas, iniciativas y esfuerzos son necesarios para corregir la situación citada. Porque hay que ajustar el mapa municipal y eso es siempre tarea delicada. Porque debemos precisar las competencias municipales y reforzar su tributación.

Porque es urgente aportar más razón, coordinación y transparencia a las transferencias y subvenciones.

Y porque la convivencia con el territorio exige municipios solventes que planifiquen, gestionen y hagan efectiva disciplina urbanística.