E n Francia siempre se han considerado líderes en el mundo de la cultura. París fue durante un tiempo algo así como capital cultural. Y en sus listas les sale el amor por lo propio, tan característico del país. Llama la atención que al revisar la lista que hicieron al terminar el siglo XX, con los cien mejores libros de esos cien años, muchos de ellos sean de autores franceses. Los cinco primeros puestos los acaparan cuatro franceses. Solo permiten que se cuele un tal Kafka, con El proceso. El primer lugar es para El extranjero de Camus. Le sigue, cómo no, un autor extraordinario como Proust con En busca del tiempo perdido. El tercer lugar es el hueco que le hacen a Kafka. El cuarto puesto es para un libro que merecía estar incluido en selecciones que vayan más allá de solo un siglo: El Principito inolvidable de Saint Exupery. Completa el quinteto Malraux. Permiten que dos norteamericanos entren entre los diez primeros: Steinbeck y Hemingway. Pero son contundentes con el español. En cien libros solo hay tres escritores en español. García Márquez y Cien años de soledad están en el puesto 33. Las Ficciones de Borges se van al 79. Y el único español de la lista es Lorca, con su Romancero gitano, puesto 83. Su mágica luna de pergamino.