Ser de IU es guay

Carlos G. Reigosa
Carlos G. Reigosa QUERIDO MUNDO

OPINIÓN

Creo que ser de IU en estos momentos tiene que ser muy guay. No pasa un día sin que esta coalición, desde su convencimiento de tener la exclusiva de la razón política, no lance una batería de denuestos contra sus rivales políticos (preferentemente el PP, definido en su día como «una asociación de malhechores sociales»). Pero esto no es lo relevante. Lo verdaderamente importante es que tienen una solución para todo, en particular para la actual crisis, considerada obra típica del maligno capitalismo salvaje.

Si se miran sus declaraciones de unos pocos días, se descubre el rastro de una alquimia política impoluta. Los Presupuestos Generales del Estado «son una declaración de guerra» y «requieren contestación en la calle». Los recortes son «una involución democrática», «resquebrajan» el Estado de bienestar y constituyen un «ataque» a los sindicatos. El PP quiere un modelo de Universidad «subyugado a los intereses empresariales», y la subida de las tasas universitarias va a generar «un desierto educativo». El FMI no debe seguir «dando consejos a España». «El gasto social es una inversión que genera empleo». Fernández Díaz es «el ministro de la porra», etcétera.

También pidieron «a todos los ciudadanos» que secundasen las manifestaciones estudiantiles, criticaron el cierre de guarderías infantiles, se sumaron al Día de la Visibilidad Lésbica y condenaron sin paliativos las políticas de austeridad impuestas por el PP porque solo crean paro o trabajo precario. He mirado unos días muy anteriores al reciente asalto a un supermercado en Marinaleda (Sevilla) y me salió esta riada de posiciones firmes. ¿Se equivocan en todo? No he dicho que sea así, ni he querido sugerirlo, porque considero su criterio político igual de respetable que el de sus adversarios. Pero me asombra esa ausencia de duda que cimenta sus afirmaciones. Es como una losa que los separa del mundo de los mortales que se pueden equivocar y que de hecho nos equivocamos. ¿Tienen siempre razón? ¿Son intocables y no se les puede criticar? ¿Es lo que quieren que creamos? Desde luego, sí que debe ser guay sentirse en posesión de la verdad, mientras la incertidumbre sacude a las demás fuerzas políticas.