Sofisma con la salud

Pablo Mosquera
Pablo Mosquera EN ROMÁN PALADINO

OPINIÓN

¡Qué casualidad! En pocos días y coincidiendo con el punto álgido de la crisis económica que afecta al sur de Europa, especialmente al reino de España, se han celebrado dos reuniones con informes complementarios: diez sociedades científicas médicas y el círculo de empresarios dan dicterios sobre las reformas que se requieren, según ellos, para hacer sostenible en Sistema Nacional de Salud.

Los empresarios ignoran lo que dice el programa federal Medicare sobre costos y calidad en pacientes atendidos en hospitales no lucrativos y lucrativos en EE.?UU. O, como en Canadá, en las provincias de Manitoba y Alberta, donde se permite compatibilizar a los médicos trabajar en sistema público y privado, han aumentado las listas de espera.

Es cierto que tienen razón cuando hablan de que las compras deberían ser centralizadas. Pero da miedo leer dos de sus recomendaciones: «Se necesita un hacha bastante grande para cortar un gran árbol» y la conveniencia de «reformar el Consejo Interterritorial de Salud para que el Gobierno central pueda imponer decisiones a las comunidades en materia sanitaria».

En cuanto a los médicos reunidos que han llegado a la conclusión de que sobran hospitales o que «todos los hospitales hemos querido tener de todo». Hay que decirles que se expliquen mejor. Que pongan encima de la mesa sus credenciales en cuanto a intereses públicos y privados. Que expliquen las razones por las que muchas de sus especialidades están en numerus clausus por escuchar a tales sociedades científicas. Así, en la actualidad resulta complicadísimo encontrar urólogos, cardiólogos, neurólogos, etcétera. O como se las han arreglado para cambiar la medicina interna de los hospitales comarcales por especialidades que hacen posible listas de espera que son el primer problema de la calidad percibida por el usuario.

Rasgarse las vestiduras por el gasto en adquisición de maquinaria o herramientas diagnósticas y terapéuticas es como echarle la culpa al sistema de los gastos en medicación, viendo quiénes han sido los resistentes al uso de genéricos.

Un hospital comarcal es un servicio público esencial para una comarca, pero también la primera empresa pública que genera riqueza y empleo estable. Hay que reconsiderar la construcción de gigantes ingobernables donde la escala del gasto es ineficiente.

Y es muy acertada la aseveración de que cada organismo decida los instrumentos mínimos con las que debe contar un hospital o los planes que debe crear contra la obsolescencia.