Evitar el suicidio

Alfredo Vara
Alfredo Vara EL PUENTE

OPINIÓN

03 jul 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Galicia camina hacia el suicidio. Las cifras del 2011 que se difundían el fin de semana confirman que continúa la caída de natalidad que arrastramos desde hace décadas y que nos va convirtiendo en un país de viejos. El aumento consiguiente del número de fallecimientos nos conduce inexorablemente hacia una pirámide de población extrañamente engordada por el centro y que camina hacia una aterradora forma de flecha con la punta hacia abajo.

Lo peor es que las perspectivas distan mucho de ser positivas. El dato que se conoció ayer y que sitúa el paro juvenil ya en un demoledor 52,1 % no pronostica nada bueno para el próximo futuro. La precariedad del empleo de un alto porcentaje de los jóvenes que aún lo tienen, la enorme dificultad de acceder a créditos para comprar unas viviendas que aún siguen siendo caras, la escasa oferta en alquiler y las negativas perspectivas económicas globales no constituyen el mejor marco para que una pareja joven se plantee tener descendencia y mucho menos tener más de un hijo.

Si se añade el escuálido panel de ayudas a la natalidad, el horizonte adquiere tonos tan oscuros que rozan el negro, aun sin mencionar el temor que una reforma laboral que reduce drásticamente los derechos de los trabajadores infunde a muchos jóvenes a la hora de acogerse a reducciones de jornada o a alguna otra de las escasas ventajas que la legislación ofrece a quienes acaban de ser madres o padres.

Cada minuto que pasa sin afrontar un estudio a fondo de las causas y circunstancias que nos han llevado a esta situación para saber cómo invertir esta destructiva tendencia es un paso más hacia el suicidio colectivo de Galicia.