Madoz, mago de Oz

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

12 may 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Compostela, mágica. Como siempre. Exposición en el Auditorio de Galicia. Silencio, se imagina. Es Chema Madoz, un fotógrafo, premio nacional, que crea arte con sus imágenes. Están sus libros, sus cuchillas, sus fondos, sus zapatos, sus paletas de pintor... Esas gotas de agua que son todo menos gotas de agua. Ese mapamundi dentro de una maleta. Madoz, mago de Oz, convierte un pantalón con la raya perfecta en una columna. Maravillosa esa máquina de escribir en un atril. El concierto de la escritura. Está el Madoz que bebe del surrealismo, esa nube dentro de una jaula para pájaros. Y está el Madoz más casero que echa chispas cuando a una alcantarilla le pone unos platos y ya es un escurridor. O cuando deja que la nariz de un avión de papel se clave en la pared. Dardos y constelaciones. Un podio con tres cubitos de hielos que se deshacen. ¿No es efímero el éxito? Las fotos no tienen título, porque la lectura es del que observa y piensa. Un ajedrez de relojes. Un collar de perlas que puede ser una soga. La edad retratada con un bastón que es un pasamanos en una escalera. Y una llave que es también ojo de cerradura. Principio y fin. El arte es un juego muy serio. Madoz demuestra en su muestra que ver no es lo mismo que (ad)mirar.