El grito, a la venta

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

Si no fallan los planes, hoy se subastará uno de los cuatro gritos que pintó Munch. El que tiene los colores más vivos y el que lleva el poema que escribió el artista como comentario de la escena. El que tiene el cielo más naranja. La venta la hará Sotheby?s. Será una cifra alta. Hay grandes fortunas interesadas en una imagen que en los últimos años multiplicó sus apariciones como símbolo de la crisis. Los otros tres gritos están en Oslo. Uno en el museo nacional, de donde fue robado y recuperado, y los otros dos en el Museo Munch. El cuarto está en manos privadas. En manos de la familia Olsen, que en su día protegió al artista y hasta guardó su obra en un granero antes de la invasión alemana. Uno de los hermanos Olsen quiere vender para destinar el dinero a abrir otro museo dedicado a Munch. En el 2013 se cumplirán 130 años del nacimiento de un artista. Hay un quinto grito, que es una litografía. Edvard Munch fue todo un personaje. Quería pintar sentimientos. Decía que El grito, que fue portada de Time, era una obra para ver rodeada de oscuridad, «quitándose el sombrero, como en una capilla». Su mente era complicada. Era un solitario, tendido de sombra más que de sol. Sabía lo que pesa la tristeza. Hoy su cuadro valdrá millones.