Día de la utopía

Alfredo Vara
Alfredo Vara EL PUENTE

OPINIÓN

Hoy es el día de la utopía: encontrar trabajo se ha convertido en objetivo utópico para quienes se han quedado sin empleo. Con una recesión que no se irá hasta bien avanzado el 2012, según las previsiones más optimistas; un Gobierno decidido a hacer de cada viernes una nueva estación del doloroso viacrucis de los recortes, y una oposición bajo el síndrome de la derrota electoral, todo apunta a que el paro va a seguir creciendo, aunque sus cifras nos sitúan ya al borde de la tragedia griega.

Casi nadie discute hoy la necesidad de situar el déficit público en cifras que no nos pongan a los pies de los mercados cada vez que el Estado sale a pedir prestado. Ni la de reducir la deuda privada, de la que se habla menos aunque sea mucho mayor aún y amenace la estabilidad de nuestro sistema financiero.

Lo que se discute, cada día más, es la senda escogida: una sucesión de recortes que afectan casi exclusivamente a los trabajadores por cuenta ajena y a los sectores más débiles de la sociedad, frenan aún más nuestra depauperada economía y hacen subir cada día las listas del paro.

Poca esperanza genera que el ministro de Economía apueste por un crecimiento que ha de venir de la mano de un hipotético cambio de uso de fondos europeos, si aquí y ahora lo que hace el Gobierno es reducir drásticamente los escasos recursos que se dedicaban a la investigación y recortar en educación.

Todo apunta a que trabajo será aquí cada día más sinónimo de utopía. Salvo que adquiera intensidad el por ahora ligero movimiento, con epicentro en Francia, que cuestiona la solidez de la doctrina que emana de Berlín y está asfixiando al sur de Europa.