¿Cómo se puede defender que los enfermos paguen por ser transportados y los parlamentarios sigan disfrutando de viajes gratis? ¿Es ético que los pensionistas tengan que adelantar dinero por sus medicinas mientras a los clubes de fútbol se les dan facilidades para pagar deudas millonarias al Estado? ¿Es justo dejar sin asistencia sanitaria a emigrantes que no han podido arreglar sus papeles y ofrecer rebajas a los ricos que no han querido pagar sus impuestos? ¿Supone alguna garantía para el futuro dificultar la asistencia sanitaria a los jóvenes que aún no han tenido un empleo en un país en el que la mitad de los jóvenes están en paro? ¿Tendría el respaldo social al que apela el Gobierno para adoptar estas medidas si hubiera dicho antes de las elecciones que iba a hacer lo que está haciendo?