08 abr 2012 . Actualizado a las 06:00 h.
D e aquellos incendios vienen estos sofocones. Los que llegan a la Xunta saben que en algún momento les tocará una labor propia de San Juan. Saltar el fuego. Los de la oposición, que en el pasado también han tenido que cruzar la fogata intentando no chamuscarse, suelen frotarse las manos al calor del incendio. Pasan los años y nada parece cambiar. Sigue ese juego pendular en el que se intercambia la opacidad informativa a la hora de contar hectáreas e incendios por el diente afilado y el empacho de ruedas de prensa. En un cerrar y abrir de urnas. Quizás si el rural fuera una oportunidad y no una supuesta rémora se empezaría a apagar esta hoguera de las vanidades.