29 mar 2012 . Actualizado a las 07:00 h.
Una de las mayores preocupaciones que suscita una jornada como la de hoy en España es la posibilidad de que se produzcan incidentes violentos o de que alguien coaccione a otras personas, en un sentido o en otro. Descartada «a priori» por impensable una huelga general a la griega, los convocantes deberían cuidarse de impedir episodios que puedan deslegitimar su protesta y su oposición a la reforma laboral.