No es un accidente geográfico de Noruega, pero podía serlo. Glacial Kjell, así se puede nombrar la literatura del escritor Askildsen. Kjell Askildsen nació en Mandal en 1929 y ha publicado alguna de las colecciones de relatos más destacadas de las letras universales. Cuando una ficción es real, es más real que la vida misma. Y este autor noruego es capaz de contarlo todo con lo que parece el esbozo de una historia. Sus cuentos reunidos están publicados en castellano con prólogo de otro genio, el argentino Fogwill, que se rinde ante Askildsen. Hay relatos en los que provoca un terremoto erótico con apenas un movimiento de mano. O tal vez con la ausencia de ese movimiento. La presunta ausencia de sucedidos es lo que maneja este hombre al que la crítica iguala a Chejov o a Carver. Askildsen, desde sus ochenta y tres años, narra con exactitud, sin titubeos, el vasto paisaje de los mayores. No hay exceso en sus párrafos. No faltan cosas. No da detalles. Pero está todo. Esa es su magia. Así es cómo nos maravilla. Una trama que deja puertas abiertas. Vidas enteras atrapadas en la lente de una escena en un piso entre dos hermanos. Traductor de Beckett, Pinter o Strindberg, no se puede decir más con lo justo. Con lo que justo hay que escribir.