S u regreso a la jefatura del Estado, después de haberlo ejercido ocho años (2000-2008) y de tres como primer ministro, se reviste con la intención de levantar una nueva Rusia, olvidándose del fracasado proyecto soviético. Putin pretende que Rusia recupere el estatus de superpotencia que le corresponde, por sus condiciones económicas, tecnológicas y militares. Gobernar este proyecto no le va a ser fácil, porque tiene enfrente a la oposición de la clase media en las grandes ciudades y de un grupo de políticos que van desde los comunistas hasta los neoliberales capitalistas. Ya han salido a protestar con decenas de miles de manifestantes. Pero Putin ha prometido grandes mejoras del nivel de vida a la población y eso lo ha llevado al poder nuevamente.
Basa las mejoras económicas en unos recursos energéticos que son enormes, por lo que pretende evitar el largo camino de las potencias emergentes para ponerse de inmediato a la par de Estados Unidos. Para ello va a impulsar la industria militar, especialmente las nuevas tecnologías. Además reforzará el presupuesto de Defensa con medio billón de euros para convertir sus fuerzas armadas en las correspondientes a una potencia global, con presencia en todos los mares y continentes. Llama la atención el programa para comprar a Francia cuatro buques de proyección estratégica, tipo Mistral, lo que levantó reservas en los países europeos de la OTAN. También hubo conversaciones con España para buques tipo Juan Carlos I, que ofrecen mayores posibilidades que los buques franceses.