A trabajar

OPINIÓN

A los ciudadanos les importa poco que el líder de los socialistas se llame Pachi o Elena, que tenga más apoyos en la militancia rural o en la urbana o que se erija en su mentor un alcalde de marcado perfil personalista y perteneciente a una agrupación conocida por sus inacabables luchas intestinas. No son muchos los que saben que el próximo fin de semana el PSdeG celebra un congreso en el que está en juego su liderazgo y menos aún los que muestran interés por lo que allí ocurra.

Tampoco prestan una atención especial a que la alternativa nacionalista esté encabezada por Guillerme, Xosé Manuel o Carlos, a los intentos de una parte de esa alternativa para seguir manteniendo el control del aparato interno o a las maniobras de otra para entrar en el impenetrable núcleo duro de la organización.

No son pocos, en cambio, los que se muestran preocupados por saber qué están haciendo desde sus escaños en el Parlamento gallego, en el europeo o en el Congreso para defender a un sector naval puntero, que se enfrenta a la peor amenaza de su historia, o cuáles son sus alternativas para defender a los ganaderos gallegos. A muchos electores gallegos les molesta que discusiones personalistas o luchas por el control interno de los aparatos partidarios debiliten a organizaciones que representan a la mitad de la ciudadanía.

Como no es tiempo de descanso, de inhibiciones ni de comodidades, les exigen que dediquen menos tiempo a sus pulsos por el poder partidario y se centren en la tarea para la que les han votado y les siguen pagando con generosidad. Que es mucha, muy dura y muy urgente.