Son tantas las ocasiones en que hemos agredido, en los últimos años, a los miembros de nuestra Casa Real; tantas las situaciones incómodas que les hemos hecho vivir, que parecen más que razonables las precauciones de la policía, hoy, ante el juzgado de Palma. Porque si a alguien le hemos mostrado nuestra intolerancia, nuestro rechazo y nuestra agresividad, ha sido a quienes lucen títulos reales en sus tarjetas de visita. No hay más que echar un vistazo a los periódicos para comprobarlo. Están plagados de incidentes.
La policía teme que los peligrosos independentistas y los fanáticos y revolucionarios republicanos agredan hoy al miembro de la Casa Real y yerno del rey Juan Carlos cuando vaya a contarle al juez sus exitosos y fructíferos negocios. Y por eso ha solicitado medidas excepcionales. Que todos entendemos y aprobamos dada la experiencia.
Al yerno del rey hay que tratarlo con mimo. Y protegerlo de los silbidos y abucheos que pudieran molestarlo. No vaya a ser que se entere de que España está cabreada con su comportamiento. Así que lo mejor es que la policía evite que los enemigos se lo hagan saber.
Para que siga viviendo en Babia.