19 feb 2012 . Actualizado a las 07:00 h.
Galicia, cerca de la recesión. Los funcionarios de la Xunta, recortados. Los parados, en una cola que suma 270.000 almas. Los investigadores, buscando vuelos baratos para regar con su talento otras latitudes. Ya ni nacimientos hay. Galicia se muere. Están dejando que se muera. Galicia se seca. Están dejando que se seque, también literalmente. Y la amenaza de los pirómanos regresa. El país de la lluvia tiembla con la llegada de la primavera en un invierno para olvidar. Ni las nubes respetan ya esta tierra. El drama de la sequía es casi de lo único que no se puede culpar a la clase política aunque, como redención, podrían practicar la danza de la lluvia. A lo mejor, así...