Hace tiempo que, en vista del lucrativo negocio de los secuestros marítimos que se han venido practicando en la zona del Índico y Somalia, en la otra banda de África, en el golfo de Guinea, se iniciaron también en las prácticas de la piratería. Empezaron en la región del delta del Níger para extenderse luego a otros países del golfo donde circulan por mar petróleo, gas, cacao y metales diversos. Esto es ya una amenaza al tráfico marítimo internacional, pues los secuestradores, a diferencia de los de Somalia, no actúan contra las personas sino contra las cargas. El aumento de estos riesgos ha repercutido en el coste de los seguros y el valor de las mercancías.
Ante esta clara amenaza a la seguridad marítima, España, EE.?UU. y Francia han reaccionado estableciendo una cooperación contra la piratería. También la ONU intenta establecer un plan estratégico de acción internacional. España ha enviado a la zona el patrullero Vencedora, con la misión de cooperar a la seguridad marítima conjuntamente con efectivos navales americanos y franceses. Esta es la tercera misión que realiza la Armada. La importancia de estas misiones de seguridad marítima se ve reforzada cuando Irán ha comenzado a restringir sus exportaciones de petróleo.