C ada atropello es una muesca que queda marcada en la sociedad gallega, tan acostumbrada a compartir la carretera con la vida diaria, y a los sufrimientos provocados por los accidentes de tráfico. Sorprende, en todo caso, que en el momento en el que Galicia ve descender las cifras totales de siniestralidad vial, el número de peatones que pierden la vida se vea incrementado de manera alarmante. El problema está identificado. Los atropellos ocurren en las horas de menos visibilidad, y las víctimas son personas de edad avanzada que son alcanzadas cuando cruzan confiados la misma carretera que durante años han considerado como una parte de su vida y que ahora se ha convertido en su enemigo más cruel. Lo que sí parece es que el mensaje del riesgo no llega a la población afectada por los atropellos, así que la imaginación es más necesaria que nunca.