Fraga en Aristóteles

Federico Fernández de Buján LA GOLETA

OPINIÓN

E nseña Aristóteles que las tres formas de ejercer el poder son monarquía, aristocracia y democracia, según que el gobierno sea de uno, de los más capaces o de todos. Se exige que trate de alcanzar el bien común. De lo contrario las formas son impuras, tiranía, oligarquía y demagogia. La trilogía aristotélica pura confluye en la irrepetible personalidad política de Fraga. Si reparamos en sus modos de ejercer el poder se asemeja a una monarquía por su tendencia al gobierno personal siendo, con frecuencia, sus colaboradores ejecutores de su particular decisión. Si consideramos su preparación académica y brillantísimo currículo profesional, se trata de una aristocracia -hoy denominada tecnocracia- pues pocas personas han desempeñado cargos con su capacidad y competencia. Pero si nos fijamos en su condición de político populista, su cercanía a la gente y su estima en todas las capas sociales -votado y admirado por personas cultas o sencillas, ricos y pobres- su poder ha sido democrático. Si Aristóteles hubiese concluido afirmando: No obstante, en algunos hombres excepcionales pueden combinarse los tres sistemas de ejercicio del poder, hoy podríamos decir que en esa excepcionalidad se encontraba Manuel Fraga.