Las listas y el 2012


Las preguntas se suceden. ¿Qué fue más importante: Fukushima o la primavera árabe? Depende si el encuestado es japonés o no. Nos encanta hacer clasificaciones. ¿Qué quedará para la historia: la explosión mediática de Lady Gaga o el volcán de voz de Amy Winehouse? Nos pirran los listados. ¿Estamos ante el año de los mercados y las primas de riesgo o es el año de los indignados y las manifestaciones en las plazas también de Europa y Norteamérica? ¿O solo se trata del motivo y la consecuencia? Necesitamos ordenar todo en nuestras cabezas. El desorden parece que nos lleva al miedo. ¿O es el miedo al desorden? ¿El 2011 fue el año en el que se extinguió el fuego de Elizabeth Taylor o el año en el que se estrenó esa dulce rapsodia de perdedores que es el filme Le Havre? ¿Habrá quién quiera recordarlo por Torrente cuatro? ¿Quedará como el año del crimen televisado de Gadafi o el de la muerte de Lucian Freud? ¿Tiene algo que ver la pintura con las dictaduras? Demasiadas filas. Las filas asustan un poco. Y ¿el 2012? Dicen los expertos que pinta fatal. Que la economía seguirá tocada tras el tijeretazo. El consuelo será que vivirlo será sinónimo de que seguimos aquí. Y encima es el año en el que Lobo Antunes publica su nuevo libro: ¿Qué caballos son aquellos que hacen sombra en el mar?

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