D esde que se han publicado los resultados de la encuesta realizada por la empresa Procter?&?Gamble entre 1.500 mujeres, los hombres no dejamos de jugar compulsivamente a la primitiva tras arrinconar todo tipo de productos de cosmética encaminados a mejorar nuestro aspecto. Resulta que al 86 % de las mujeres mayores de 33 años les importa más el dinero de su pareja que su atractivo. Aquello de «contigo pan y cebolla» pasó a la historia, y los guaperas de turno van a pasar más hambre que el perro de Carpanta. El «estudias o trabajas» que tantas jornadas de gloria ofreció a los jóvenes de mi generación, se verá sustituido por: «Hola, me llamo Manuel y gano 3.648,32 euros al mes, tres pagas extras, e incentivos en función de resultados».
El vil metal prima sobre todo. Pero yo, qué quieren que les diga, aún creo en el amor sincero. Ese que se disfruta después de llevar a tu pareja a cenar al mejor restaurante de Montecarlo, justo antes de retirarte a descansar a ese coqueto hotel de cinco estrellas cercano al puerto, en donde la agasajarás con un diamante más grande que la rueda de tu Ferrari último modelo. ¡Viva el amor!