Grandes partidos cuarteados

| GERARDO GONZÁLEZ MARTÍN |

OPINIÓN

EN TREINTA AÑOS de democracia española, los grandes partidos, las otrora llamadas formaciones nacionales (con perdón) parecen haber sido útiles. En tiempos en que uno duda si los menos arrastran a los más a la hora de cuestionarlo todo, de hecho, esos partidos parecen cuarteados, debilitados, abdicando de su tradicional vocación de vertebrar España (está visto que es día de perdones). A lo mejor ya no es necesario, lo cual sin duda admite debate, pero las apariencias dicen que podría tratarse de una abdicación más, en la que colectivos y personas dejan de cumplir con su obligación habitual para evitar ir contra corriente. El penúltimo caso de abdicación de un partido lo tenemos en el PP con el Estatuto de Andalucía. Apoyado por los populares, como es sabido, ahora ha salido la Generalitat valenciana cuestionándolo por inconstitucional y anunciando de entrada un recurso. Luego han moderado el tono pero no rebajado el objetivo, que llevarán o no adelante, de acuerdo con el contenido del informe de un órgano autonómico. La coherencia de los de Rajoy exigía que no aprobaran el Estatuto o que no aceptaran la tramitación y ni siquiera el anuncio del recurso posterior. Otra actitud recuerda una guerra de guerrillas más que la expresión pública de las resoluciones de una gran organización, la primera partidaria de España. En el Partido Socialista de Castilla y León tienen un lío descomunal porque el cabeza de lista del partido en León ha pactado la alcaldía con los leonesistas de UPL e incorpora a su programa la autonomía de León. Es antigua la idea de que el mapa autonómico está cerrado para el PSOE, y además se ha iniciado la reforma del Estatuto y hace poco más de un mes que lo que podemos considerar carta magna regional ha llegado a las Cortes sin ninguna modificación que afecte a León. Es difícil saber cómo los socialistas podrán explicar este episodio en el resto de Castilla y León. Si los partidos que se han quedado sin nombre, porque calificarles de nacionales está mal visto, ni siquiera pueden resolver problemas de este tipo, de los que hay más, su futuro aparece más negro de lo que suponíamos, que no es poco.