Gana el «bipar», pierde el «tito»

| ROBERTO L. BLANCO VALDÉS |

OPINIÓN

LA ACLARACIÓN, aunque obvia, es obligada. Escribo sin conocer aun los resultados definitivos de las elecciones municipales en Galicia. Pero, por lo que se sabe a estas alturas de la noche, parece fácil afirmar que, ante la ausencia de mayorías absolutas en las siete grandes ciudades del país, el PSdeG y el BNG podrán sumar sus concejales y gobernar en todas ellas: el Partido Socialista en A Coruña, Lugo, Ourense, Ferrol, Santiago y Vigo, y el Bloque, en Pontevedra. Por tanto, desde esta perspectiva, que es, sin duda, la importante en términos de reparto del poder, la conclusión parece clara: los socialistas aumentarían su cuota, pues pasarían de gobernar en tres grandes urbes a gobernar justo en el doble; y el Bloque mantendría la capital, Pontevedra, que ya venía gobernando. La otra cara de la moneda sería que el PP perdería lo que tenía hasta ayer mismo: las alcaldías de Ferrol, Ourense y Vigo. Ahora bien, esa evidente conclusión esconde una realidad un poco más compleja. Más compleja, al menos, por dos motivos diferentes. El primero es que el éxito del Gobierno bipartito se produce como consecuencia de un resultado que ni los analistas más pesimistas del Bloque y de Partido Socialista podían haber previsto hace unas semanas. Y es que los socialistas han perdido su mayoría absoluta histórica en la ciudad de A Coruña, han perdido en Lugo esa misma mayoría y han quedado en Santiago -contra todo pronóstico- por debajo del Partido Popular. Además, es cierto que gobernarán en Vigo y en Ourense, pero lo es también que lo harán desplazando a dos listas del PP, que se han quedado a un puñado de votos de la única mayoría que le asegura a los populares el gobierno: la absoluta. El Bloque, por su parte, conservará la ciudad de Pontevedra, pero tras haber sufrido en ella un correctivo impresionante. De hecho, es justamente la posición relativa de los nacionalistas la que exige hacer otra matización a la conclusión que arrojan los datos del reparto de poder entre el PP y el bipartito. Pues el aumento del poder institucional de este último en las siete grandes urbes a costa del PP resulta muy deshomogéneo: los socialistas se llevarán la parte del león, y el BNG, la del ratón, lo que desequilibrará todavía más la balanza a favor de los primeros. Por eso, por los dos motivos apuntados, bien podría decirse que el resultado de las elecciones municipales en las siete urbes que agrupan a gran parte de la población de este país es que gana el bipar y pierde el tito. Aunque, ya sabemos, que al final lo que cuenta de verdad es saber quien se lleva el gato al agua. Es decir, su candidato a la alcaldía.