El que manda, que mande

| ERNESTO S. POMBO |

OPINIÓN

HA HECHO muy bien Mariano en recordarnos que es él quien ordena y manda en el Partido Popular. «Yo soy quien dirige el partido», dijo el pontevedrés para darse a valer y al tiempo dejar claro, porque pudiera no parecerlo, que él y sólo él decide la estrategia de los populares. La verdad es que ha sido reconfortante escuchar a Rajoy. Porque después de oír al bodeguero de honor decir lo que dijo en Valladolid; después de ver cómo el mismo fue a Calatayud y en vez de preguntar por la Dolores, como todo el mundo, resucitó los peores momentos de nuestra historia reciente; después de soportar que el mismo pensador y otros intelectuales destacados nos pusieran en la disyuntiva de que no votar al PP es votar a ETA y después de que los medios afines y asociaciones de todo tipo y condición, marcaran el camino que sigue el partido, la aseveración de Mariano, sinceramente, nos permite recuperar el sueño que habíamos perdido con tanto ajetreo. No tiene mayor importancia, por lo visto, que el antaño profesor asociado de Georgetown y ahora bodeguero de honor de la Ribera del Duero, ande de excursión por España adelante diciendo lo que dice. También tiene derecho a opinar lo que le venga en gana, como hacemos todos los demás. Aunque si efectivamente Mariano sigue siendo el presidente del PP y, por tanto, quien lo dirige, y si sigue empeñado en convencernos de que el suyo es un partido de centro y un partido moderado, una de dos: o le paga unas vacaciones en Samoa occidental o le pone en un papeliño lo que tiene que decir y le obliga a aprendérselo de carrerilla. Porque lo que ya resulta imposible, a estas alturas, es escuchar al gran líder del mundo mundial y al mismo tiempo creerse que la opción que él representa es centrista y moderada. Aquí falla algo. O al bodeguero de honor los resultados que pueda sacar Mariano y los suyos se lo traen al pairo, o los populares acaban de nombrar al lucense José Blanco jefe de campaña. Que, visto lo visto, es lo más probable.