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24 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.LAS iniciativas como la ley de la dependencia para ayudar a los que más sufren son dignas de aplauso. Pero sin los recursos económicos que se precisan para sostener semejante reto pueden ser simples gestos de cara a la galería, muy de los políticos. Las medidas sin dinero son como edificios sin cimientos. Sólo se sostienen en los programas electorales.