EN OCASIONES somos tan torpes que aun teniendo la solución a nuestros problemas delante mismo de las narices, somos incapaces de descubrirla. Eso es lo que nos acaba de ocurrir con el mausoleo que se levanta en el monte Gaiás, y al que algunos ingeniosamente le llaman Ciudad de la Cultura. Nos ocurrió que teníamos la solución al problema que nos había dejado como herencia el PP y fuimos incapaces de verla hasta hace tres días. Y eso que nos pasamos años discutiendo sobre conveniencias y viabilidades, sin ver que el remedio estaba, precisamente, a la vista de todos. La solución era muy elemental. El presidente Touriño se va a Madrid, se entrevista con el presidente Zapatero y éste, que es especialista en solucionar problemas y no en crearlos, nos da la solución. Convertir el mausoleo en un proyecto de Estado. Así que se hacen la foto, lo cuentan, Touriño regresa a Santiago, Zapatero sigue arreglando problemas y no creándolos y los que tenemos la fortuna de habitar esta Galiza nosa vamos y nos lo creemos. Y encima les aplaudimos, agradecidos como estamos. Tengo la certeza de que no hay un solo gallego que se haya tragado eso tan rimbombante de proyecto de Estado y de puente entre Europa, España y América Latina. Ni uno solo que se crea que el Estado nos va a subvencionar nuestros antojos porque somos más altos, más rubios y más listos que los demás. Lo que Madrid invierta en el monte Gaiás no se lo va a quitar ni a los catalanes ni a los andaluces. Ni tan siquiera a los murcianos. Ni al Ministerio de Defensa. Ya nos gustaría. Nos lo va a deducir de nuestras propias inversiones en sanidad, educación e infraestructuras. La juerga del monte Gaiás la vamos a seguir pagando los gallegos, sea un proyecto de Fraga y Pérez Varela, o sea un proyecto de Estado. Pero como vamos a seguir enterrando millones y millones en el monte Gaiás, al menos sí podemos exigir que no nos sigan tomando el pelo. Especialmente a los que ya casi no nos queda. Debe de ser de tanto como los sufrimos.