NO VA a ser un servidor el que dé el primer paso para poner en duda que el Gobierno de este noso país no ha sido levantado a prueba de petardos, obuses y torpedos. No va a ser un servidor el primero en decir que no es un Ejecutivo sólido, unido y de identificación plena. A un servidor no se le pasa ni por la imaginación que los miembros de o noso Goberno se pongan zancadillas, se hagan jugarretas y jueguen a las trampitas. Aquí lo que hay es mucha leyenda urbana. Que si conviven dos Gobiernos claramente diferenciados. Que si la vicepresidencia no es de la Xunta, que es de Anxo Quintana. Que si hay conselleiros que no se cruzan ni palabra. Que si los marcajes entre los máximos responsables son extremos. Que si en algunas consellerías se atreven a decir públicamente que «eso es cuestión de la otra Xunta». Que si son constantes los rifirrafes en sanidad o educación. Pero nada de nada. Todo son leyendas urbanas. Como leyenda, puede considerarse la tarascada que su señoría Francisco Jorquera acaba de meterle a la Xunta, al Gobierno de Zapatero, a sus socios y al presidente Touriño. Insolencia que el vicepresidente Quintana ha alimentado y a la que el presidente Touriño respondió con «la mejor de las sonrisas». Unos desaires que no pueden ser más que leyendas, porque a nadie en sus cabales le cabe en la cabeza que dos socios que tienen la responsabilidad de sacar un país adelante pierdan el tiempo en decirse lo que se han dicho éstos. Ni que dos socios que mantienen buenas relaciones se digan lo que se dijeron en las páginas de los periódicos y no en privado, que es como se hacen las cosas entre colegas y amigos. Pero ya decía el genial Larra, en El pobrecito hablador, que «hay cosas que no tienen remedio, y son las más». Qué gran visión de futuro tenía el bueno de Larra.