MEJOR que hoy, dice Zapatero que estaremos el año que viene. Se refiere a lo de ETA. Que ustedes estén mejor que hoy el año que viene también es mi deseo, aunque como Zapatero, no disponga de motivos suficientes para tal esperanza. Pero esa virtud es así, medio gratuita, y podemos permitírnosla. Medio gratuita, porque, para optar a una esperanza de verdad, hace falta, antes, pagar con un balance valiente, sereno y profundo, único comienzo de cualquier solución. De la valentía en la autocrítica deviene el optimismo. Pero entre tantos balances como he leído esta semana -en fin de año, ya se sabe, propendemos al balance- nadie ha mascullado una línea, siquiera implícita, que suponga asunción de errores. Ni la ministra de Fomento en su intervención en el Congreso ni Lendoiro en la Junta del Dépor reconocieron nada. Pero no les han dejado solos: las explicaciones de ayer sobre por qué mueren más mujeres pese a la Ley son otra buena muestra de lo dicho, o la comparecencia de ZP tras el Consejo de Ministros, que se demoró en datos macroeconómicos positivos, que ya lo eran antes. Casi nada dijo de ETA, pero no le culpo. Le culpo de no ocuparse de los niños. Porque a mí, sobre todo, me preocupan los niños. Recibo un resumen del estudio Monoparentalidad e infancia encargado por la Fundación La Caixa. Algunos datos: las familias monoparentales han crecido un 135% en diez años, el 40% viven bajo el umbral de pobreza (en torno al doble que las familias con ambos padres), ha aumentado la pobreza infantil en 17 de los 24 países de la OCDE con datos disponibles, la ayuda por hijo en España se sitúa en 24,25 euros, frente a los 117-147 de Irlanda, 75-208 de Bélgica, 179 de Alemania o 411 de Francia. Al menos en esto último, sería fácil «estar mejor» dentro de un año... pacosanchez@lavoz.es